La iglesia Colegiata de la iglesia anglicana de San Pedro de Westminster, más conocida popularmente como Abadía de Westminter, es una amplia iglesia, principalmente de estilo gótico, que se encuentra en el distrito de Westminster en Londres, muy cerca del Palacio de Westminster. No hay que confundirla con la Catedral de Westminster, la cual es católica.

En la Abadía de Westminster es donde se realizan las coronaciones y entierros de los monarcas, que en un principio eran ingleses, más tarde británicos y actualmente de los monarcas de todos los reinos de la Commonwealth.

Durante un corto periodo de tiempo, esta iglesia tuvo el estatus de catedral (desde 1546 hasta 1556), y tiene una exclusividad real.

La Abadía de Westminster está gobernada por el decano y cabildo de Westminster, tal y como fue establecido por el cabildo real de la reina Elizabeth I en el año 1560. Se creó como una iglesia colegiata de San pedro de Westminters (St Meter Westminster) y tiene una exclusividad real bajo la jurisdicción personal del soberano.

Desde la coronación en el año 1066 del rey Harold y de William el Conquistador, todos los monarcas ingleses y británicos (excepto Edward V y Edward VIII, quienes no tuvieron coronación) han sido coronados en la Abadía de Westminster.

Henry III no pudo ser coronado en Londres cuando llegó al trono por primera vez, ya que el príncipe Louis de Francia tenía la ciudad bajo su control, por ello Henry III se coronó en la catedral de Gloucester.

De cualquier modo, esta coronación fue considerada incorrecta por el Papa, y se produciría otra coronación en la Abadía el 17 de mayo 1220. Lady Jane Grey, cuyo reinado duró sólo 9 días y fue de dudosa legalidad,  tampoco fue coronada. El Arzobispo de Canterbury es el cura tradicional en las ceremonias de coronación.

 

La Silla del Rey Edward, el trono en donde los soberanos británicos se encuentran sentados en el momento de la coronación, se encuentra dentro de la Abadía y se ha usado en todas las coronaciones desde el año 1308 (exceptuando un periodo corto de tiempo en el año 1950 cuando fue temporalmente robada por ciertos nacionalistas escoceses).

Además en esta silla está la Piedra (del Destino) sobre la que los reyes de Escocia eran coronados, aunque hoy en día, pendiente de posibles nuevas coronaciones, esta piedra está guardada en Escocia, en el castillo de Edimburgo.

Henry III reconstruyó la Abadía en honor al Santo Real Edward el Confesor, cuyas reliquias se situaron en un sepulcro en el santuario, y ahora descansa en una cripta debajo del pavimento de 1268 mosaicos, enfrente del altar Mayor. Henry III fue enterrado muy cerca en una gran tumba con monumento de efigie, al igual que hicieron otros reyes, sus mujeres y demás familiares. Así pues, la mayoría de los reyes y reinas de Inglaterra han sido enterradas aquí, aunque Henry VIII y Charles I fueron enterrados en la capilla de St George en el Castillo de Windsor, así como los monarcas y la realeza después de George II.

Ciertos aristócratas fueron enterrados en capillas del interior y monjes y personas asociadas a la Abadía se enterraban en los claustros y en otras zonas. Hay poetas que han sido enterrados, o están rememorados de alguna manera, en un lugar de la Abadía que se conoce como Poets´ Corner (Rincón de los Poetas), uno de los rincones más populares. También se pueden encontrar músicos famosos. Sin duda, era todo un honor poder ser enterrado aquí o al menos tener alguna placa conmemorativa. Esta práctica se extendió desde los aristócratas y poetas hasta generales, almirantes, políticos, científicos y médicos.

En el recinto de la Abadía de Westminster se encuentra también la Escuela de Westminster (Westminster School) y la Escuela Coral de la Abadía (Westminster Abbey Choir School). Fue algo natural para los monjes sabios y llenos de conocimientos, que les fuera encomendada la labor de la educación, y los monjes benedictinos fueron reclamados por el Papa para mantener un colegio de caridad en el año 1179. La Escuela de Westminter debió ser fundada incluso antes para niños y novicios. Hay una legendaria Crónica de Croyland que relata la historia de la reina y mujer del rey del siglo XI Edgard el Confesor, Editha, que estaba charlando en el claustro con un niño de la escuela de la Abadía, siendo el niño enviado fuera de la zona de palacio por ello.

En una ocasión, se permitió a los estudiantes de la escuela de Westminster jugar en la Abadía, y las marcas de sus canicas pueden verse todavía en el suelo de la Abadía. Actualmente, los estudiantes de la escuela de Westminster asisten dos veces por semana a los servicios de la Abadía y a veces la usan para realizar conciertos o eventos.

De hecho, una de las maneras de ver la Abadía es asistir a uno de sus servicios religiosos, donde además hay veces que se puede disfrutar de la música de su coro y de su buena acústica. Quizá ver esto sea la mayor atracción para la mayoría de los turistas, ya que si no te interesa mucho la historia y no estás bien informado sobre todo que hay en la Abadía, puede resultarte aburrida y tener la sensación de haber tirado las 10 libras que cuesta la entrada general. Esto no debe quitarle importancia, ya que si tienes tiempo y te gusta el tema no te lo debes perder por nada.

Las televisiones de todo el mundo retransmitieron desde esta Abadía el entierro de la princesa Diana de Gales en septiembre del año 1997.